Controlar el pensamiento

Una de las cosas que más me fascinan de 1984 es el diseño de la maquinaria del Partido para controlar a la población de Oceanía. Si bien puede decirse que está basada en hechos reales – basta leer sobre las prácticas de control implementadas por la Unión Soviética o la Alemania Nazi para darse cuenta de ello –, Orwell consigue combinarlas de una manera tal que funcionan de una manera perversamente armoniosa entre sí.

El control del Partido no consiste únicamente en controlar el cuerpo de sus gobernados, sino de intentar apropiarse de sus mentes, pues si se logra eliminar cualquier atisbo de pensamiento individual, ¿quién quedará para oponerse al régimen? En este sentido, el Partido lleva a cabo medidas muy concretas como reescribir la historia y alterar la realidad constantemente.  En parte, en esto consiste uno de los tres principios del Socing “La ignorancia es la fuerza”: cuanto más ignorante sea la población, menos probable será tener algún tipo de pensamiento herético, o como se lo conoce en el idioma de 1984, un “crimental”. Asimismo, no se trata solo de perseguir el pensamiento crítico, sino también de reprimir todas aquellas emociones que puedan poner en riesgo la lealtad de los individuos para con el partido. Por ello, también se persigue el amor y el sexo, estando este último solo permitido para la procreación.

Entre los métodos que utiliza el partido para controlar internamente a sus gobernados, hay dos que me interesan especialmente. Estos son el “doblepiensa” y la “nuevalengua”.

El doblepiensa

El doblepiensa constituye una de las bases del Socing, pues es la herramienta que permite que los miembros del Partido puedan convivir con ideas contradictorias, y alinear su pensamiento hacia donde el Partido lo requiere. El doblepiensa está explicado con más detalle en el libro de Goldstein:

“El doblepiensa se refiere a la capacidad de sostener dos creencias contradictorias de manera simultánea y aceptar ambas a la vez. El intelectual del partido sabe en qué dirección debe alterar sus recuerdos, por tanto, sabe que está modificando la realidad; pero, mediante el ejercicio del doblepiensa, también se convence de que no está violando la realidad. El proceso debe ser consciente o no se llevaría a cabo con la precisión suficiente, pero también inconsciente, o conllevaría una sensación de falsedad y, por tanto, de culpa.” (p. 227)

A lo largo de 1984, se observa su aplicación de manera constante. Por ejemplo, el trabajo de Winston en el Ministerio de la Verdad consiste en reescribir los archivos que ya no se correspondan con la realidad propuesta por el régimen. Algunos cambios son muy evidentes, por ejemplo, cuando Oceanía pasa de luchar contra Esteasia a combatir a Eurasia, y viceversa. Sin embargo, el doblepiensa que ejercen los miembros del Partido, les permite autoconvencerse de que siempre fue así. La capacidad de aceptar las contradicciones (a la vez que las personas se convencen a sí mismas de que siempre las cosas fueron de un modo determinado), es fundamental para que el Partido pueda tener control sobre ellas. Si el partido dice que dos más dos es igual a cinco, entonces esa debe ser la realidad.

La nuevalengua

Ahora bien, ¿qué pasaría si se pudieran eliminar de raíz los crimentales? ¿No sería este el método de control supremo? Después de todo, si nadie pensara distinto a lo establecido por el Socing, entonces, el más mínimo riesgo de sublevación desaparecería.

Algo como eso es lo que el Partido intenta lograr con la nuevalengua, un lenguaje basado en la “viejalengua” (inglés), pero que, en vez de añadir palabras, y extender la riqueza del idioma, hace lo contrario: lo recorta. Pero la nuevalengua no solamente cambia respecto al inglés a nivel léxico, sino que también lo hace en la gramática. Un ejemplo de lo anterior es la eliminación del subjuntivo. Por otro lado, también son frecuentes las abreviaturas, y se diseña el idioma de una manera que pueda brotar de manera casi automática, minimizando el proceso racional que pueda haber detrás. Según figura en el apéndice de 1984, a esto último se le conoce como “grazbla”, es decir, graznar como un pato (p. 325).

La nuevalengua busca simplificar el lenguaje al máximo, de manera que no exista forma siquiera de nombrar aquello que es contrario a la doctrina del Gran Hermano. Lo que no se puede nombrar, no existe; y si las herejías contra el Socing no pueden formarse en la mente de la población, entonces el régimen ya no corre peligro.

Quisiera citar a Irene Vallejo, autora de El infinito en un junco, donde afirma que “Los habitantes del mundo antiguo estaban convencidos de que no se puede pensar bien sin hablar bien […]” (Irene Vallejo: 2019, p 196). Si bien el contexto original de la frase hace referencia a cómo algunos niños, en la antigua Grecia, recibían una educación esencialmente literaria, creo que también podría aplicar para este caso. En definitiva, nuestro lenguaje moldea nuestro pensamiento. Sin el primero, no se podría elaborar, analizar o transmitir ningún tipo de pensamiento complejo.

Personalmente, este es el método de control que más me cautiva, y esto se debe a una sencilla razón: creo que es el más ingenioso de todos. El lenguaje normalmente es algo vivo, y surge con cierta espontaneidad. Modificarlo artificialmente, con un propósito determinado, es una ardua tarea.

Dejando de lado la ficción, vale la pena preguntarse si en nuestros días – salvando las distancias con 1984 – no se aplica también una suerte de nuevalengua para ciertos temas polémicos. Por ejemplo, algunos sectores sustituyen el término eutanasia por “muerte digna”, de modo que suene de una manera mucho más feliz. Más allá de la postura personal que uno tenga respecto a este tema, es innegable que estos eufemismos, en apariencia inocentes, pueden tornarse poderosas herramientas para disminuir el impacto emocional que algunas ideas tienen, y hacer aceptable lo que antes era inadmisible. De este modo, las palabras se transforman en herramientas subconscientes para la persuación.


Bibliografía

Orwell, George. (2020). 1984 (M. Temprano García, Trad.). Debolsillo. (Obra original publicada en 1949)

Vallejo, Irene. (2019). El infinito en un junco. Siruela.

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